domingo, 18 de marzo de 2012

Fe


La fe… es el arte de aferrarse a las cosas que una vez acepto la razón, a pesar de tus estados de ánimo fluctuantes. Porque el estado de ánimo cambiará, cualquiera que sea la posición que tome la razón. Lo sé por experiencia. Ahora que soy creyente tengo estados de ánimo en los cuales todo parece muy improbable: pero cuando era ateo tenía estados de ánimo en los cuales el cristianismo parecía tremendamente probable… es por eso que la fe es una virtud tan necesaria a menos que les enseñe a tus estados de ánimo “a donde tienen que ir”, nunca podrás ni ser creyente fuerte ni un fuerte ateo, sino una criatura que va de un lado para otro, con las creencias en realidad dependiendo del tiempo o del estado de tu indigestión. C. S. Lewis.

El temor. Inteligente adversario.



Debo decir Algo sobre el temor. Es el único oponente real de la vida. Solo el miedo puede derrotar a la vida. Es un adversario inteligente y traicionero, lo sé muy bien. No tiene decencia, no respeta ni leyes ni códigos sociales, ni muestra misericordia. Va directo  tu punto más débil, el cual encuentra con certera facilidad. Siempre empieza en la mente. Un momento te sientes con calma, dueño de ti mismo, feliz. Entonces el temor, disfrazado con el afable traje de la duda, se te mete en la mente como un espía. La duda se encuentra con la incredulidad y la incredulidad trata de empujarla para que se vaya. Pero la incredulidad es un soldado de infantería mal armado. La duda se deshace de ella sin muchos problemas. Te vuelves ansioso. La razón comienza a pelear a favor tuyo. La razón esta completamente equipada con las armas más modernas de la tecnología. Pero, para tu sorpresa, a pesar de las tácticas mejores y de la cantidad de victorias innegables, la razón pasa a segundo plano. Sientes que te debilitas, flaqueas. Tu ansiedad se convierte en temor.
Con rapidez tomas decisiones precipitadas. Despachas a tus últimos aliados: la esperanza y la confianza. Allí te has derrotado a ti mismo. El temor, que es solo una impresión, ha triunfado sobre ti…
… debes pelear duro para expresarlo. Debes pelear fuerte para hacer brillar la luz de las palabras sobre él. Porque si no lo haces, si tu temor se convierte en una oscuridad sin palabras la que evitas, tal vez hasta te las arregles para olvidar, te hagas más sensible a los ataques de temor, porque en realidad nunca has combatido con el oponente que te derrotó. 
Yann Martel, Vida de Pi.